5.5.05

La juventud cabreada de Johnny Ryan

Hace más de medio año, la editorial española que más se preocupa por el underground americano* sacó al mercado Juventud Cabreada, un hermoso comic-book infestado de escenas escatológicas, navajazos y papel del water de segunda mano. Se trata de una de las creaciones del sin par Johnny Ryan, lo último en EEUU según las mejores firmas, y lo que se publica ahora en nuestro país (el segundo número aún no ha aparecido) constituye el volumen II de la obra. Loady McGee y Signus O’Gynus, los personajes centrales de la serie, ya no portan esos rasgos sucistas y fanzineros, sino gestos dinámicos y trazos limpios al estilo de Peter Bagge.

Es el atolladero, lo más profundo de la cloaca por donde se mueve el cara-cráter protagonista de esta colección fantagráfica, capaz de “maquearse la polla” para una cita a ciegas y reventarse los granos con un clavo. McGee es un tipo violento, que llama a tu puerta para quedarse unos días y termina montando la casa de putas del Dr. Moreau. Además, en sus ratos libres, cuando no esta viendo la TV, alumbra ingenios como el detector de judíos, que pita a poco que se mueva un hebreo. En el ejemplar que nos sirve de referencia hay signos de zoofilia y antropofagia, y la novia del Loady quiere hacerse la cirugía estética para parecerse a Piolín (¿?). La marihuana que fuma Ryan debe ser bestial.

En otras páginas, después del numerito de las pelucas de pastel de carne, la crueldad no tiene límites para Nubenata y Coponieve, que pugnan por la supremacía blanca en el Bosque de Gominola. En otro episodio conoceremos a Mullet (famoso por sus peinados), otro adolescente temerario que se atreve a okupar la barba de uno que debe ser pariente del sabio de Érase una vez el Espacio. ¡Y acabar engulléndolo mientras sus camaradas holligans lo animan coreando su nombre!

Juventud Cabreada es un título similar al Bola Ocho de Clowes, un álbum de autor donde tienen cabida otros géneros como la tira o el chiste gráfico de una sola viñeta, en el que el dibujante se siente especialmente cómodo y obtiene resultados sorprendentes. En los pasatiempos hallamos juegos tan educativos como el siguiente:

“¡Eh, capullos! Soy Ed, el ex marido. ¡Ayudadme a sortear la orden de arresto domiciliario y a encontrar a mi ex mujer para que pueda darle una buena paliza!” Y al final del laberinto, una desencajada esposa que chilla: “¡Iiiiihh!”.

Los lectores adultos con ganas de exceso y carcajadas no pueden dejar pasar esta oportunidad, porque hoy en día Johnny Ryan es el artista que mejor sabe retratar a la juventud de nuestra época. Échale un ojo a estas tiras on-line. No tienen desperdicio.

(*) Vamos a contar mentiras, tralará. Para celebrar nuestra integración en el colectivo I Want Your Comment subastaremos cuantiosas dosis de autoestima entre los participantes que acierten a qué editorial nos referíamos al inicio del post.

3 Comments:

At 11:20 p. m., Anonymous Marc said...

yo yo yo! ¿mmmm será La Cúpula? ¿sí? ¿el premio es mio? Verás esque necesito la autoestima... mmm, no es para mi, es para un chaval que conozco que... esto... bueno sí, vale, es para mi, y qué? ¬_¬U

por cierto, muy interesante tu blog, no lo conocía pero ahora ya lo he puesto en el "sage" así que pasaré por aquí de vez en cuando...
SALUT!

 
At 11:23 p. m., Anonymous Marc said...

será posible? se me ha olvidado decir lo más interesante. Una vez entrevistamos a Peter Bagge en el saló de Barna y nos citó a este tipo, de hecho se partía recordando sus tebeos... tebeos a los que un servidor no le ve la gracia, por cierto, ¿será que me hago viejo?
Ahora sí, Salut...

 
At 5:45 p. m., Anonymous Kalashnikov said...

Qué envidia, entrevistando a Bagge... Yo creo que cuanto más mayor es uno, más necesita esta clase de humor para seguir adelante. ¿Le has echado un ojo a las tiras que tiene en Internet?

 

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