9.11.09

Dr. Slump #1

Dr. Slump #1, de Akira Toriyama (Planeta de Agostini, octubre de 2009). 252 páginas. B/N y color. PVP: 9,95 euros.

Por fin reedita Planeta (en versión ultimate) la segunda serie más conocida de Toriyama --aunque para algunos, su favorita--. Este primer volumen, que recopila 16 historietas, ya contiene todos los ingredientes que harían de Dr. Slump un clásico, desde el humor ininterrumpido (con chistes en cada viñeta) hasta un plantel de personajes a cada cual más bizarro: Sembei Norimaki, creador de Arale; y secundarios como Akane, Taro, Pisuke, Gatchán o el Señor de la Tormenta --mención especial para la pareja de policías que siempre sale escaldada--. El tono picarón de los primeras historietas de Dragon Ball pervive en estas páginas, y los chistes que ya eran políticamente incorrectos en los ochenta lo son hoy aún más. Me refiero a esos jovencitos fumando y bebiendo alcohol o la obsesión del robot protagonista porque aumenten sus pechos. Se aprecian los guiños a los fans de la ciencia-ficción (monstruos gigantes como Gamera, cameos de personajes de Star Wars), así como las referencias a Doraemon y cierta herencia de Monkey Punch --creo que Lupin también golpeaba a sus enemigos con las onomatopeyas--. Arale pervierte el mito del robot obediente para presentarnos una comedia coral en la que un androide se mueve por sus impulsos y errores (tal y como haría el más humano de los habitantes de Villa Pingüino).

3.11.09

Noches de Zipango

Noches de Zipango, de Hideshi Hino (La Cúpula, octubre de 2009). 172 páginas. Blanco y negro. PVP: 10,95 euros.

Noches de Zipango es una recopilación de Hideshi Hino en formato corto donde el autor habla de los males de la socidad moderna (o era Heisei), muy similar en el tono al anterior libro editado por La Cúpula. En sus páginas podremos leer la venganza de una niña marginada por sus compañeros de clase, la historia del profesor tenebroso y las alucinaciones sanguinolentas, la paradoja de la alumna que miraba hacia atrás para recuperar su pasado, los desequilibrios provocados por la cirugía estética, el crecimiento de un cerebro que acaba fagocitando al estudiante más aplicado, la pesadilla post-mórtem de una madre y su bebé, o la leyenda sobre canibalismo en las aulas de "La bruja Piruja" --ya nos ha llamado la atención en otras ocasiones las traducciones de Iris Bernárdez, que incluye aquí un "más feo que Picio"--. Se agradecen los finales felices y los guiños humorísticos, aunque a veces desespere la repetición de estructuras (las continuas visitas al médico o los tres horrores antes del desenlace).

Gus #3: Ernest

Gus #3: Ernest, de Christophe Blain (Norma Editorial, octubre de 2009). 90 páginas. Color. PVP: 17 euros.

Este nuevo volumen de Gus supone un feliz reencuentro con el personaje de Blain, que a estas alturas se encuentra en horas bajas: una mala racha en el póker, poca suerte en el amor y escasa puntería. El título del álbum, "Ernest", procede de la primera de las cuatro historietas que contiene, donde un forajido reformado hace buenas migas con el protagonista durante su juventud. Un lío de faldas hará que tenga que salir huyendo una vez más (Flynn nos llevará del amor fácil al indolente, pasando por el doble fracaso). En estas páginas, la desmesurada y sensible nariz del vaquero, se verá en serios apuros --atención a los hilarantes recuerdos de infancia con su madre--. La aventura más larga pone a Gus en una tesitura similar a la de Lucky Luke en una de sus hazañas más memorables: la pacificación de un pueblo en que granjeros y ganaderos están enfrentados (con mención especial para el joven acompañante, hijo de la prusiana que lo contrata).

Hablando del diablo

Hablando del diablo, de Beto Hernandez (La Cúpula, octubre de 2009). 132 páginas. B/N. PVP: 18 euros.

En "Hablando del diablo" tenemos un buen planteamiento: una atleta (ya conocemos el gusto de Hernandez, al igual que Crumb, por las mujeres esculturales) se oculta tras una máscara sonriente y demoníaca para espiar a sus vecinos. Su madrastra se excita siendo objeto del mirón, y ahí tenemos una grandísima escena. Pero también nos topamos con horribles viñetas --pág. 19, nº4--, tópicos como los secundarios homosexuales y algunas resoluciones fáciles (torcedura de tobillo). El autor de Pereza nos habla del magnetismo del mal a través de personajes planos y una violencia desmedida, propios de una road-movie previsible. Sin embargo, Hernandez emplea un tono absorbente e irreal, colocando ciertas sorpresas a modo de gancho para el lector. Esta edición incluye las cubiertas de los seis episodios.

28.10.09

George Sprott (1894-1975)

George Sprott (1894-1975), de Seth (Mondadori, octubre de 2009). 96 páginas. Bitono. PVP: 17,90 euros.

Seth parece aquí movido por el mismo ímpetu nacionalista que empujó a Chester Brown a realizar Louis Riel. Este trabajo se ha comparado de manera fundamentada con el de Chris Ware, y se aprecian similitudes como la narración fragmentaria (más patente en la secuencia contrarreloj de los últimos minutos de vida de George Sprott); la apuesta por un catálogo de composiciones variopintas --desde las dobles páginas a las planchas desplegables que guardan los recuerdos más íntimos, extras que obviamente no incluía la versión para el New York Times--; el gusto por los troquelados, que en el caso del autor canadiense se muestran ya construidos (y la imperfección de sus aristas ponen de manifiesto un autor más humano); o la adopción de un discurso objetivo cercano al documental, aunque la frialdad suele ser una constante últimamente (y citar a Clowes es casi obligado). Sprott es descrito en todas sus facetas: un narcoléptico fracasado en el amor que comparte su pasión por el ártico a través de fascículos para niños o grabaciones para TV. Se suceden las entrevistas a allegados, sueños y alucinaciones, pasajes del pasado en el seminario, destacando el papel de los asiduos a sus conferencias o los coleccionistas de objetos. Seth realza la complejidad del ser humano al tiempo que demuestra la capacidad camaleónica del cómic para convertirse en reportaje en profundidad.