29.8.05

Rip Kirby: El trono de Credonia (El País)

Con un poco de retraso (hasta ayer no pude leerlo), he aquí la prometida reseña del volumen número 27 de la colección de cómics de El País, dedicado a Rip Kirby. El álbum, de 62 páginas, contiene tres historias: El trono de Credonia (1974), Los hechizos del Dr. Zadan (1986) y La jaula de esmeraldas del Amazonas (1987). Sus autores, John Prentice y Fred Dickenson, continuaron la labor de Alex Raymond hasta 1999, momento en que el personaje abandona su mundo de acción y aventuras para dedicarse a la enseñanza.

Ante semejante material, Planeta debió optar por centrarse sólo en la producción del creador de Flash Gordon, que según los expertos aporta las tiras más originales de la serie. Un servidor no ha podido leer la edición apaisada de Biblioteca Grandes del Cómic, pero el tomo aparecido en el coleccionable corrobora esta apreciación: se trata de un héroe decadente, con argumentos predecibles y un ritmo que se ralentiza en el desarrollo -quizá a causa de las repeticiones propias de los strips-, para luego presentar un final rápido y poco convincente. Supongo que la selección realizada por el periódico tiene parte de culpa, pero es un sentimiento que se repite a menudo entre los lectores españoles. Hablo de esos clásicos del tebeo de los que se habla tanto, de esas joyas del noveno arte que suelen publicarse en España con varias décadas de diferencia. Muchas pierden su efectividad con el paso del tiempo (lo cual debería poner en tela de juicio esa misma etiqueta de clásico), y tenemos que conformarnos con ediciones baratas de EC Comics, por ejemplo, que ya no causan ni la mitad de impacto que en su día.

Volviendo al ejemplar de Pasión por los Cómics, la primera aventura nos presenta a un Rip Kirby que prueba a dejarse barba y ver si ocurre algo. Pese a las críticas de su mayordomo Desmond, el detective empieza a sufrir contratiempos propiciados por su parecido con el príncipe Bartho, un candidato al trono de Credonia al que unos mafiosos pretenden silenciar para que el progreso, los casinos y los coches de marca se introduzcan en la tierra. El segundo episodio se centra en Lita Chiara y su abuelo, que parece ser víctima de un embrujo. Kirby demostrará que las argucias del Dr. Zadan, más allá del poder mental, son sucias argucias ejecutadas por sus esbirros mediante cerbatanas y copas envenenadas. Por último, los autores nos trasladan al Amazonas para narrarnos la búsqueda de un tesoro escondido que pertenece a la familia de Pamela Forbes, una intrépida amante del protagonista. Tan exótica trama se salda con un par de escenas de rápidos en el río y un doble fondo en el cofre de las esmeraldas. Como mencionaba arriba, la lectura resulta un tanto decepcionante después de leer artículos y críticas tan positivas sobre esta serie.

4 Comments:

At 6:06 p. m., Anonymous Anónimo said...

Tu apreciación es errónea. Estás metiendo en el mismo saco un comic de Rip Kirby de 1986 contra la edad de oro del personaje, que reconoces no conocer (valga el pleonasmo), y que se sitúa en los años cuarenta-cincuenta.

Naturalmente, una tira diaria se tiene que leer y se tiene que crear de otra manera.

Pero tus palabras son como si se compara la Patrulla X de Byrne y Claremont con cualquier título-X de ahora.

 
At 6:33 p. m., Anonymous Kalashnikov said...

Bueno, tampoco creo que pase nada si comparo el Rip Kirby de los cuarenta con el de los ochenta. Sólo digo que, si los ponemos juntos, el segundo sale perdiendo por goleada, y de ahí que Planeta haya optado por editar sólo el material de Raymond. También critico que los clásicos se publiquen con tantos años de retraso.

Gracias por opinar... ¡en vacaciones tiene el doble de mérito!

 
At 6:55 p. m., Anonymous Anónimo said...

Me parece que la idea de que se debe de revisar el abuso que se hace de la palabra clásico y que no todo lo que se vende bajo ese marchamo lo es, es muy interesante y peligrosa.

 
At 8:05 p. m., Anonymous Kalashnikov said...

En realidad se trata de una cuestión de gustos. Para algunos lectores ciertas obras resultarán clásicas, pero no todo el mundo tiene por qué compartir el mismo criterio. "Watchmen", por ejemplo, bajo mi punto de vista sí es un clásico del género de superhéroes, pero entiendo que haya lectores a los que no les guste.

Por otro lado, hay títulos que, debido a su prolongación en el tiempo, han ido perdiendo ese halo mágico que tienen las obras de cabecera... Es el caso de Mortadelo y Filemón, una serie que apenas ha evolucionado desde su comienzo. ¿Pese a ello hemos de considerarlo un clásico? A mi juicio ha perdido muchos puntos.

Gracias de nuevo por comentar... ¡Pero deja tu nombre, hombre!

 

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