4.11.05

Reseñas: MW de Osamu Tezuka

MW, de Osamu Tezuka (Planeta de Agostini, octubre de 2005). 586 páginas. PVP: 19,95 euros.

"Me pregunto por qué las flores del cerezo van a apresurarse en caer en un día de primavera como el de hoy, lleno de sol y calidez" (Poema clásico Waka).

Cuando preparo una reseña, suelo tomar notas mientras leo la obra. Con MW he alcanzado las tres hojas, algo poco usual. No cabe duda de que se trata de una novela extensa, aunque no demasiado en comparación con otros mangas serializados. Por fortuna, éste es un volumen unitario (ya conocéis mi aversión por las colecciones interminables) donde Osamu Tezuka muestra su lado más oscuro, al que estamos poco acostumbrados.

En esta historia, el dios del manga nos traslada a la mente de un psicópata para narrar con todo detalle su truculento camino de violencia. Yûki, un joven afectado por una fuga de gas venenoso MW, se propone acabar con los responsables políticos y militares de aquel desastre. Le acompañará el cura Garai, un cura con quien mantiene una tormentosa relación sentimental. En este punto sorprende el tratamiento explícito de la homosexualidad, que es un gran tabú en Japón. Para ello, Tezuka se apoya en la tradición travestista del kabuki -no en vano, el hermano del protagonista es el afamado actor Tamanojô Kawamoto-.

A lo largo de las páginas de MW, como un best-seller que cumple todos los requisitos, encontraremos buenas raciones de sordidez: secuestros que acaban con la muerte de niños inocentes, chicas jóvenes envenenadas con LSD y picrotoxina (una sustancia que hace contraer las piernas hasta un orgasmo fatal), abuso sexual, indicios de zoofilia -el amor que siente Yûki por su perra Tomoe, que intenta devorar a más de uno, es bastante sospechoso-, tortura china, chantajes...

Entre estampas lujuriosas y visitas a clubs de alterne aparece el detective Meguro, representante de la ley que intentará detener las pretensiones de Yûki, un villano que va mucho más allá del manido "dominaré el mundo". Observaremos como testigos de excepción su doble vida (amará a diferentes mujeres y hombres a la vez, de distintas edades) y su ascenso social (de empleado de banca a miembro del partido del poderoso Nakata).

Debido a la longitud del manga, irán surgiendo tramas secundarias que completan su engranaje. Resultan curiosas las referencias a Yoshimoto, un escritor radical que prefiere quedarse en la teoría. Otro secundario interesante es el periodista Ahoaza, que lucha por destapar el caso después de tantos años. En el ecuador de MW se sitúa el falso hallazgo del gas letal en la isla Okinomafune, donde tuvo lugar el encuentro original entre Yûki y el sufrido sacerdote Garai. El primero no mostrará escrúpulos a la hora de tratar a sus rehenes, y cuanto más se acerca a su objetivo más cruelmente se comporta. Tampoco cuida su puntualidad, ni siquiera cuando se dispone a dar un golpe.

A pesar de todas las bondades de este tomo, cuando uno llega al final tiene la sensación de que no se han cerrado todos los cabos. Quizá sea cuestión de gustos, pero después de tantas páginas me esperaba un desenlace más contundente. Tezuka, con su particular humildad, confiesa en el epílogo que no logró su propósito de tratar todos los males de la sociedad. Aunque fuera cierto, no cabe duda de que MW cautivará a aquellos adultos que todavía tienen una imagen idílica del dibujante de Astroboy.

2 Comments:

At 6:23 p. m., Anonymous Anónimo said...

Hola:

Pues si. Una obra muy interesante, que hara cambiar la imagen del tezuka infantil de astroboy (aunque para mi, astroboy tambien es una obra adulta en la que se tocan muchos temas).

Y es verdad... mi tomo a acabado ahuevado del lomo a causa de leerlo.

Adeu.

alex

space.msn.com/members/nmaestudio

 
At 7:54 p. m., Blogger Kalashnikov said...

¡Gracias por el feedback, NMA! Con lo que me costó terminar "La Regenta" y lo prontito que me leí este tomazo... (con todos los respectos para Clarín).

 

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