28.5.07

Reseñas: Warblade (El Filo de la Navaja)

Warblade: El Filo de la Navaja, de John Ridley y Simon Bisley (Norma Editorial, mayo de 2007). 120 páginas. Color. 12 euros.

Desde la misma portada comprobamos que Warblade debe ser el superhéroe más horrible del universo Wildstorm. Con sólo desearlo, el forzudo de melena verde Reno Bryce se transforma en una máquina de matar con uñas de metal. ¿Entonces cómo aparecen esos tubos, el casco y semejante cola de caballo? Por no hablar de su evidente parecido con Lobezno (y con Lobo, si el dibujante es Simon Bisley).

Por desgracia, Warblade: El Filo de la Navaja es uno de los peores trabajos del ilustrador, mostrándose más desproporcionado, torpe y vago que nunca. Es capaz de pintarle tres brazos al protagonista y de convertir las sábanas en raíces de roble. Por otro lado, el guionista John Ridley presenta un relato pretendidamente serio cuyo único mérito reside en no usar bocadillos, convirtiendo la miniserie en un monólogo interior al estilo de Sin City –aun sin llegarle a la suela de los zapatos a Frank Miller—. La comparación no es gratuita, pues en esta obra Bryce tendrá que proteger a una chica indefensa, luego se sumergirá en una espiral de autodestrucción y llevará a cabo su venganza personal tras haber tocado fondo. ¡Si hasta hay una escena que recuerda a Rocky IV!

El despropósito quizá se deba a la falta de carisma de estos arquetipos reconstruidos en la década de los noventa. Warblade falla en demasiadas ocasiones para ser creíble como superhéroe –cuando no se queda dormido lo dejan noqueado—. Dedicado a la pintura tras la muerte de su novia Fiona a manos de Pike, los poderes de Reno serán amputados por orden de Svoboda, un silencioso policía. Tras conseguir empleo como guardaespaldas en el burdel de Khatchik, defenderá a Lindy de una pandilla de metahumanos llamada Los Cinco Tipos (sic).

En este punto, la narración se ralentiza bastante (para luego resolverse atropelladamente, dejando la batalla incompleta y un montón de cabos sueltos). Se detiene en la triste vida de los familiares de Lindy (Rana y Gwendy) en Sarajevo –con unos discursos de Ridley sobre el alcoholismo que son para enmarcarlos—. Bryce, que ha engordado mucho y no para de beber, recuperará su forma en sólo 21 días. Y cuando un médico se apiade de él y le devuelva sus poderes, se pondrá en marcha en busca de Jack, el cabecilla de una trama de tráfico de virus que persigue a la chica de las bebidas. Por supuesto, después de recibir una paliza gratuita de Terzic (que pocas luces tiene el hombre) y sufrir una absurda crisis de identidad.

La edición de Norma contiene una galería con las cubiertas originales y una breve biografía de los autores. Sobre el personaje sólo se incluye el texto introductorio de la contraportada.

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2 Comments:

At 6:29 p. m., Anonymous tetebeos said...

Una joya, vamos. Mi subconsciente me protege frente a este tipo de subproductos: pese a que estoy convencido de haber visto, al menos, la portada en mi librería habitual, ni recordaba que se hubiera editado hasta que he visto tu reseña. Parece que no me pierdo nada... ;)

 
At 7:00 p. m., Blogger Kalashnikov said...

No se lo recomiendo ni a los completistas de Bisley... ¡Mejor que ahorren para cosechas más abundantes!

 

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