14.11.07

Reseñas: La enfermedad de Zoroku

La enfermedad de Zoroku, de Hideshi Hino (La Cúpula, noviembre de 2007). 224 páginas. B/N y bitono. PVP: 10,95 euros.

La Cúpula continúa con su encarecimiento progresivo de las obras de Hideshi HinoLa serpiente roja costaba tres euros menos—, aunque en esta ocasión parece justificado si atendemos al bitono rojizo de un buen puñado de páginas, que realza la atmósfera sanguinolenta del libro. En cuanto a la edición, hallamos pequeños errores, como esa solapa donde vuelven a ignorar que ellos mismos publicaron Panorama infernal, o traducciones imposibles (¿acaso querían decir “cuchicheando” en lugar de “comicheando”?).

La enfermedad de Zoroku contiene cuatro historietas de mediana extensión: la que da nombre al libro, “Bajo el agua”, “El ratón recién nacido” y “El demonio de las mil libras”. A ciencia cierta, para el lector medio resultará inapreciable el detrimento de calidad al que alude Hino en el epílogo, titulado “Recuerdos de 1970”. De hecho, es más que llamativo que el autor se haya mantenido fiel a su estilo, sin introducir cambios significativos después de tantos años. ¿Será capaz de sorprendernos con nuevas escenas de crueldad extrema y perversiones aún más retorcidas? Sí, como hombre de posguerra, el dibujante ha visto de todo. Y, por qué no decirlo, la onomatopeya “¡Rus, rus!” nunca había causado tanto pavor como ahora.

En general, resulta curiosa la constante presencia de la figura materna, el recurso alegórico de aves de mal agüero como los cuervos y el hieratismo de las máscaras de guerra. “La extraña enfermedad de Zoroku” versa sobre un campesino –el tonto del pueblo— que es exiliado en medio del bosque por miedo a que sus pústulas multicolores sean contagiosas. El personaje es aficionado a la pintura y emplea su propio pus para dar las tonalidades a sus creaciones. Gracias a su madre –de naturaleza redentora y casi mariana— evitará el linchamiento de los vecinos, antes de sufrir una metamorfosis final (como en El niño gusano, El hombre cadáver o Criatura Maldita, volvemos a hallar paralelismos con las obras más populares de Mary Shelley y Franz Kafka).

“Bajo el agua” sigue una estela parecida: a un niño le amputan los miembros tras un accidente de coche. Desde entonces, sólo hallará consuelo en los cuidados de su madre y en el paisaje de la pecera de casa (Hino nos obsequia aquí con una clase magistral de biología subacuática). Pero cuando sea necesario más dinero, la mujer tomará el atajo de la prostitución y el alcoholismo, una forma de vida que no podrá mantener mucho tiempo. En este punto nos topamos con una de las escenas más terroríficas del volumen: cuando el hijo decide lamer el maquillaje del cadáver para que nadie note la diferencia. Con la fabulosa viñeta final, el mangaka da por sentado que la felicidad únicamente es posible más allá de la vida.

“El ratón recién nacido” es, a mi juicio, la más horripilante de las historias del tomo. No en vano, quizá sea la trama donde la violencia se manifiesta de un modo más explícito. Una familia adquiere un roedor en una misteriosa tienda de mascotas que cierra al poco tiempo. El animal crece y acaba dominando a sus amos, hasta el punto de ser amamantado por la madre. La estructura circular de la narración me hizo pensar que La Cúpula había vuelto a fallar, insertando las mismas páginas por partida doble, un exceso de celo justificado después de encontrar páginas en blanco en uno de los ejemplares que vendían en FNAC. Pero tranquilos, no hay planchas repetidas y todo apunta a que el problema mencionado fue un caso puntual de la tirada.

Por último, “El demonio de las mil libras” muestra al Hino más amable, aunque termine justificando el canibalismo. En época de escasez y saqueadores, una familia lucha por salir adelante con la ayuda del más grandullón de sus miembros. Por el camino sortearán muertos vivientes de la guerra y discutirán sobre el racionamiento de la comida, para concluir con un hermoso sacrificio en la nieve. Cabe destacar que en este capítulo, el engañoso trazo naif del artista se asemeja bastante al de Tezuka.

Los seguidores de Hino están de enhorabuena, pues a pesar de que La Cúpula se mantiene en sus trece de publicar sólo dos libros del autor al año, debe estar a punto de llegar a las librerías el número 0 de la revista Interzona que, amparada por la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, le dedica la portada y una galería interior de ilustraciones.

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3 Comments:

At 11:20 p. m., Blogger Javi said...

El encarecimiento progresivo no es de Hino, es de todo lo que sacan úñtimamente. En el último año puede que les haya comprado uno o dos comics, cando antes era una de las editoriales que más me interesaban.

 
At 11:38 p. m., Blogger Aza said...

Hola!
Gracias, ya estar nominados es la releche, toodo lo que venga es bienvenido :P

Ya he corregido lo del fanzine Barsowia, gracias por la aclaración

 
At 5:39 p. m., Blogger Kalashnikov said...

Con Hino hago una excepción, pero es verdad que he tenido que privarme de algunos tebeos a priori interesantes por los precios desorbitados.

¡Gracias por pasarte, Aza!

 

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